Harry Potter y la cámara secreta (2002)
“Harry Potter y la cámara secreta” fue la primera película de la serie Harry Potter. Con motivo del estreno de “Animales Fantásticos y dónde encontrarlos”, recordamos esta película, iniciando un ciclo de crítica sobre la antología original del mago más famoso del cine fantástico.
Llegó en 2001, dando el pistoletazo de salida a una de las series de películas más rentables y populares de la pasada década. Basada en la primera novela de la serie de libros escritos por J.K. Rowling, Harry Potter y la piedra filosofal narraba las peripecias de un huérfano muy especial: Harry Potter, el "Niño que Sobrevivió".
Detrás de este lúgubre mote, la historia de Harry se construía en torno a una tragedia familiar que le había dejado sin padres siendo un bebé, habiendo de ser criado por sus nada amorosos tíos, los Dursley. Harry crecía sin saber nada de esto hasta su undécimo cumpleaños, cuando descubre que le había sido ocultado su pasado y su origen. En realidad era un mago y estaba destinado a estudiar en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, a donde iban casi todos los hijos de hechiceros del Reino Unido. Así comenzaba un viaje nada exento de peligros a lo largo de ocho películas (y alguna obra de teatro), que desarrollarían su tránsito hasta la madurez.
El resultado es de sobra conocido. Dos horas y media de película que adapta de manera muy, muy fiel la novela infantil original, sin saltarse casi ningún detalle y, a su vez, creando una ambientación mágica, única y reconocible, y que encantó tanto a mayores como a pequeños. Y esto es un detalle que hemos de tener en cuenta: Harry Potter y la piedra filosofal no pretende ser sombría ni "madura". Lejos de tener un arrebato de adolescente de sobrecompensar con "oscuridad y drama" los elementos infantiles como sus posteriores entregas, esta cinta tiene muy claro el terreno en que se mueve.
Harry Potter y la piedra filosofal es una película para todos los públicos, pero en especial para los más jóvenes. Tiene muy ajustado su punto siniestro y es conscientemente condescendiente con muchos detalles narrativos que los más críticos considerarían pueriles. Pero es que su fin no es el de ser una películas "seria y de rechinar de dientes", sino que es una aventura fantástica que favorece la introducción del público en el mundo mágico de una manera fácil, atractiva y accesible.
En buena parte, el encanto de la película reside, y esto no lo hemos de olvidar, en su elenco, el cual por imposición de la autora original de los libros había de ser británico o irlandés. La concesión de este "capricho" es posiblemente una de las mejores decisiones de la producción. Ora hablemos del trío de protagonistas Daniel Radcliffe, Rupert Grint y Emma Watson, que en su infancia supieron defender muy bien sus roles; ora hablemos de los secundarios veteranos como Richard Harris, Maggie Smith, Robbie Coltrane y, en especial Alan Rickman.
En cualquier caso, hemos de decir que “Harry Potter y la piedra filosofal” es una de las películas más sólidas de la antología. También de las más divertidas, honestas y completas.



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